En esta videocarta íntima, la directora se dirige a su tía, víctima de feminicidio años atrás, para contarle cómo ha sido vivir y crecer con su ausencia. A partir de un performance en el que proyecta el último mensaje de Facebook que su tía le envió —un recordatorio que la acompaña todos los días— la joven cineasta reconstruye su propia historia marcada por el miedo de habitar un país peligroso para las mujeres y por la complejidad de ser la única mujer dentro de su familia. La carta avanza entre memorias y confesiones: el último recuerdo que guarda de ella, la forma en que ha aprendido a cuidarse constantemente, la sensación persistente de temor, y el deseo de encontrar una manera de seguir adelante sin dejar de nombrarla. El relato culmina con un momento profundamente catártico: una conversación con su padre, en la que, por primera vez, ambos se permiten hablar de ella desde el cariño, la risa y la nostalgia, abriendo un espacio para sanar. Este cortometraje documental busca acompañar a otras familias que han perdido a una mujer a causa de la violencia feminicida, invitándolas a reconocer su propio duelo, a recordar con ternura a quienes ya no están y a encontrar, en la memoria compartida, un gesto de resistencia y amor.
Festival Internacional de Cine de Berlín
